Tierra Nullis
El norte puede ser cualquier lugar.
A lo largo de la vida vamos acumulando capas de experiencias y sensaciones que se alojan en distintos pliegues del cuerpo y del inconsciente, como una latencia emotiva que se sedimenta en forma de estratos. Al mismo tiempo, la vida contemporánea fluye cada vez más disociada de estas afecciones en lo que conocemos como crisis de sensibilidad: bloqueos, interferencias o vivencias fragmentarias que nos alejan de la experiencia material del cosmos y de su íntima singularidad.
La Zona produce afectos en las personas que llegan y, a la vez, se afecta con su presencia. No se trata de una residencia geolocalizada en un paisaje inerte, sino de una tecnología situada que moviliza deseos y emociones en un punto de confluencia entre lo político, lo social, lo corporal y lo histórico: un espacio-tiempo que convoca la dimensión molecular de lo colectivo en su roce con lo singular.
El viento erosionó la tierra y las señales sonoras llegaron desde mucho más cerca de lo que se imaginaba, trayendo registros de un desierto y una ruina. Como un naturalista de una época imprecisa que, en lugar de perseguir taxonomías comparadas, encuentra en la percepción una forma de abordar la incompatibilidad entre quien percibe y el mundo tal como existe, Tierra Nullis es una instalación sonora y visual que estructura objetos encontrados y recuperados en exploraciones, como modo de estabilizar un mundo que no termina de ser abandonado.