La lenta aceleración de las cosas

Año: 2024Técnica: Ensamblaje de escombros con descarte electrónico/tecnológico (arte sonoro / tecnopoético)Aprox. 80 cm de alto x 30 cm de ancho

A partir de escombros de Barrio Pueyrredón y computadoras en desuso de contenedores en Córdoba, la lenta aceleración de las cosas opera como un ejercicio de desfuncionalización y ensamblaje. Al extraer el cooler y el parlante de su contexto técnico para adherirlos a un fragmento de concreto fracturado, se suspende su utilidad maquínica. Dejan de ser dispositivos térmicos o sonoros y se convierten en vestigios del descarte funcional, una ruina contemporánea. El acto despoja a la tecnología de su aura de eficiencia, revelándola como fósil producto del progreso.

El cemento poroso, el plástico, el aluminio, el cobre y el hierro no son estáticos; son actantes en tensión interminable. La materia expone su propia geología: el calor acumulado del urbanismo frente a un circuito destinado a refrigerarlo. El ensamblaje evidencia la pugna térmica de Córdoba, una de las ciudades sudamericanas con mayores calores atípicos de los últimos años.

La intervención funciona como una caja negra, donde la lógica interna del ventilador y el parlante permanece opaca. Vemos su envoltura exterior, como la fachada de edificios en barrios gentrificados repletos de aires acondicionados que se activan ante temperaturas extremas: un proceso de producción de calor invisible que gestiona nuestra relación con el ambiente, evidenciando la dependencia entre extracción geológica y confort.

La lenta aceleración de las cosas oscila entre el presagio de un futuro excavado y la memoria petrificada de un presente en desintegración.